La herencia de Pablo Escobar en la cultura

Escribe Natalia Rivarola
escobar-600x337La trascendencia de Pablo Escobar se puede rastrear no solo en lo referido al narcotráfico, sino en ramas tan distintas como la literatura y las artes plásticas, Sin duda, uno de los personajes más infames de Colombia logró trascender para quedarse en la hsitoria

Ya sea por el rating que generan las denominadas narconovelas, por querer recordar los hechos ocurridos en Colombia durante su poder con la intención de que no se repitan o por su inagotable fuente para investigaciones periodísticas, más de dos décadas después de su muerte, la historia del fundador del cartel de Medellín, Pablo Emilio Escobar Gaviria, quien llegó a ser narcotraficante más poderoso y uno de los hombres más ricos del mundo, sigue presente en la cultura. Un personaje tan complejo como atrapante que inspira día a día documentales, películas, libros y series cuyo atractivo ni las producciones hollywoodenses pueden resistir.Su figura, que es totalmente ambigua gracias a esa mezcla entre político, mafioso y asesino –está vinculado con más de diez mil muertes- y sus acciones a lo Robin Hood – mandó a construir cerca de 500 casas y acostumbraba repartir canchas de fútbol, dinero, medicinas y alimentos en las zonas más humildes-, despierta pasiones y odios imposibles de ignorar.

En la televisión: series y documentales“Mucha plata repartiste por los barrios. Convertiste a mis hermanos en sicarios”, dice la cortina musical de Escobar: el patrón del mal (2012). La serie, que se basa en el libro La parábola de Pablo, del periodista y ex alcalde de la ciudad de Medellín Alonso Salazar, y se ajusta bastante a los acontecimientos que azotaron al país caribeño, resultó ser un rotundo éxito de audiencia en los países en donde fue transmitida y se ubicó rápidamente en la lista de las ficciones más vistas de la historia de Colombia. La idea de adaptarla la tuvieron Juana Uribe -hija de Maruja Pachón, una periodista secuestrada por Escobar en noviembre de 1990 – y Camilo Cano – hijo del periodista Guillermo Cano, en aquel entonces director del diario El Espectador, asesinado el 17 de diciembre de 1986 también por matones del mafioso-, y su objetivo es contar la historia para evitar su repetición.Con un presupuesto de 164 mil dólares por jornada de grabación, la megaproducción de Caracol contó de 113 episodios y 1.300 actores. Además de ésta, otras series colombianas como El cartel de los sapos, El capo, Las muñecas de la mafia y Tres Caínes también han contado parte de su historia pero indirectamente, instalando la narcomoda.

Pero dejando a un lado la ficción, varios documentales tuvieron en la mira al zar de la cocaína, como: Los archivos privados de Pablo Escobar (2004), que contó con la producción y el guión de Alonso Salazar, cuyo libro inspiró El patrón…; Pablo: ángel o demonio (2007), una coproducción Venezuela-Colombia-Estados Unidos; Los dos Escobar, que relata los vínculos del fútbol y el narcotráfico; Las confesiones de Popeye, en el cual John Jairo Velásquez, alias Popeye –el principal asesino del cartel de Medellín-, cuenta con lujo de detalles, desde la cárcel, toda la brutalidad que vivió el pueblo colombiano durante la guerra que declaró Escobar contra del Gobierno; o Pecados de mi padre (2009), en el cual colaboró por primera vez su hijo Juan Pablo.Pero también existen trabajos que revelan algunas de las consecuencias que sufre el país gracias al criminal, como es el caso de Los hipopótamos del Capo (2011), de Discovery Channel, que cuenta la historia de los habitantes más destacados del zoológico privado de Escobar -sí, no se privaba de ningún tipo de capricho- que hoy se han transformado en una auténtica amenaza para la región.

En la pantalla grande: Si bien su historia aún no fue llevada al cine –pronto lo será con la película King of Cocaine, dirigida por Brad Furman y protagonizada por John Leguizamo, cuyo estreno está previsto para 2015-, algunos films hacen referencia a su persona, como es el caso de Blow –protagonizado por Johnny Depp y Penélope Cruz-, que está basado en la vida del narcotraficante George Jung, un estadounidense que trabajaba para Escobar. Otros lo que hacen es contar su vida a través de otro personaje, como Paradise Lost, un trabajo del italiano Andrea di Stefano basado en hechos reales que se encuentra en etapa de postproducción. Éste sigue a un joven estadounidense llamado Nick –interpretado por Josh Hutcherson (Los juegos del hambre)- quien se enamora de la sobrina del zar, interpretado por Benicio Del Toro.

Literatura: En cuanto a plasmar retazos de su vida en papel, su círculo íntimo fue el interesado. Popeye, su sicario de confianza, aprovechó para relatar sus vivencias con él en El verdadero Pablo: sangre, traición y muerte (2005), cuya recopilación fue realizada por la periodista Astrid Legarda. Por otro lado, la modelo, presentadora, locutora y periodista colombiana Virginia Vallejo también decidió contar la relación amorosa que tuvo con el capo durante cuatro años. Amando a Pablo, odiando a Escobar (2007) se convirtió rápidamente en un best seller.Sus andanzas también fueron descriptas por el premio Nobel de la Literatura Gabriel García Márquez en Noticia de un secuestro (1997), donde relata lo que vivieron Maruja Pachón y nueve personas más que fueron secuestradas por Escobar, en 1989.

Artes plásticas: Incluso su recuerdo está plasmado en la pintura. Fernando Botero, el más famoso de los artistas colombianos, decidió registrar la escena de su muerte en un tejado de la ciudad el 2 de diciembre de 1993, en dos ocasiones. La primera, titulada La muerte de Pablo Escobar, en 1999, en la que representa al mafioso atravesado por una nube de balas. Y la segunda, Pablo Escobar muerto, en 2006, en la que se lo puede observar acribillado a balazos pero en una posición como si estuviera durmiendo, y debajo un policía lo señala como indicándole a la niña que está junto a él que a partir de ese momento las cosas cambiarían. Ambos cuadros se encuentran en el Museo de Antioquia.Ya sea por su poder abrumador, sus riquezas, sus excentricidades, sus crimines atroces, su impunidad, el estado de terror que provocó, su relación con la clase baja o el conjunto de todas estas cosas, su historia sigue atrapando a personas de todo el mundo. Una historia que no murió con él y que Colombia desearía que fuera sólo ficción.

Fuente consultada: nolovasaleer.com