LAZOS FAMILIARES

Publicado en la Revista Semana  17 octubre 1994

La millonaria herencia de Pablo Escobar divide a la familia entre sus hijos Juan Pablo y Manuela, y su hermano el ‘Osito’.
CUANDO PABLO ESCOBAR Gaviria cayó abatido el 2 de diciembre de 1993 en el tejado de una casa del populoso sector del barrio La América, en Medellín, muchos pensaron que la historia del hombre más buscado del mundo y que por más de 10 años le declaró una guerra sin cuartel al Estado colombiano, había

llegado a su fin.
Sin embargo, la muerte del jefe del cartel de Medellín no fue el epílogo de una historia que por años llenó las páginas de la crónica roja.
Después de que el capo perdiera su última batalla, se inició un largo litigio. Esta vez los protagonistas eran el Estado, su esposa, sus dos hijos y sus más cercanos familiares, que entraron en una pugna para dirimir quién heredaría la inmensa fortuna amasada por este hombre a través de una industria tan lucrativa como el narcotráfico.
Esa pelea por la herencia de Escobar ha abarcado muchos capítulos, que van desde incautaciones, devoluciones, disputas familiares, y testaferrato, hasta la mediación de la propia Fiscalía que intervino en procura de obtener para el Estado una buena tajada de esa fortuna ilícita.
La historia se remonta a mayo de 1984, cuando el Estado allanó por primera vez a Nápoles, lo que hizo que los colombianos se familiarizaran con el patrimonio de Escobar. Acababa de ser asesinado el ministro de Justicia, Rodrigo Lara Bonilla, lo que motivó al presidente Belisario Betancur a ordenar una gran ofensiva contra el narcotráfico y sus bienes. El principal de ellos fue la legendaria hacienda, enclavada en el corazón del Magdalena Medio, erigida como el símbolo del poder y la riqueza de Pablo Escobar Gaviria.
Alrededor de Nápoles se tejieron muchas leyendas. Se decía que la avioneta que adornaba la entrada principal de la hacienda era la misma con la que el jefe del cartel de Medellín hizo su primer envío de cocaína a Estados Unidos.
Obsesionado con convertir a su hacienda en un paraíso, Escobar construyó en sus predios uno de los zoológicos más exóticos del mundo.
Como resulta casi obvio, la fortuna del ‘Doctor’ no solo estaba representada en esa inmensa propiedad. Un primer balance divulgado hace varios años por las autoridades, estimó que el patrimonio del delincuente estaba representado en 12 edificios, 25 casas, casaquintas y apartamentos, 23 haciendas, cuatro discotecas, 14 aviones, un muelle en Panamá, una decena de buses y numerosas colecciones de carros clásicos y antiguos y varias obras de arte.
Lo cierto es que a lo largo de su vida, a pesar de muchos intentos, nunca se logró hacer un inventario real de los bienes del extinto jefe del cartel de Medellín. El primero que lo intentó fue el gobierno de Virgilio Barco, pero los tentáculos del testaferrato no permitieron establecer qué era lo que realmente poseía Escobar. Y una y otra vez las propiedades del narcotraficante, entre ellas Nápoles, le fueron devueltas tras la acción de un ejército de abogados entrenado para ‘rescatar’ los bienes del jefe.
Sólo después de su muerte, Estado y herederos han logrado elaborar un primer inventario relativamente confiable de los bienes que en la actualidad están decomisados. Los resultados de este cotejo han permitido establecer un listado de 29 propiedades, entre edificios, fincas, discotecas y casas, localizadas a lo largo y ancho del país, que están a disposición del Ministerio de Justicia y vinculadas a un proceso judicial ante la Fiscalía (ver recuadro).

LA PRIMERA BATALLA
Veinte días después de la muerte de Escobar, es decir, a finales de diciembre del año pasado, su esposa María Victoria Henao de Escobar y sus hijos Juan Pablo y Manuela, designaron a un conocido abogado penalista de Medellín para que entrara en contacto con la Fiscalía y tratara de obtener la ayuda necesaria por parte del Estado para abandonar el país.
La reunión se produjo en el despacho del entonces fiscal general, Gustavo de Greiff. Después de dialogar sobre el peligro que acechaba a los Escobar Henao en el país, De Greiff llamó a su oficina a la directora nacional de Fiscalías, Ana Montes, quien llegó con un documento en la mano y se lo entregó a su jefe. De Greiff fue al grano. Luego de repasar varias páginas le dijo al abogado que tal como ya había ocurrido con otra familia de narcotraficantes, le prestaría su colaboración a cambio de que los herederos de Escobar le entregaran al Estado 150 propiedades que, según la Fiscalía, pertenecían al jefe del cartel de Medellín, pero que no habían sido decomisadas. De Greiff le explicó que la lista de la Fiscalía incluía otros 150 bienes, pero que podrían quedarse con ellos.
El inventario que ese día De Greiff le mostró al abogado había sido elaborado a partir de información obtenida por los cuerpos de inteligencia y por las confesiones hechas por los lugartenientes de Escobar que se encontraban en pleno proceso de sometimiento a la justicia.
La propuesta de la Fiscalía no recibió en principio una respuesta de los Escobar, quienes se mostraron desconcertados cuando se enteraron del número de propiedades, pues según ellos no tenían idea de que Escobar hubiera adquirido tal cantidad de bienes.
En los siguientes días la familia del jefe del cartel de Medellín estudió a fondo qué sería lo más conveniente para ellos. De acuerdo con fuentes de la familia consultadas por SEMANA, en un principio los Escobar estuvieron tentados a negociar con la Fiscalía. “Frente a un litigio juridico que tomaría muchos años, se vio la posibilidad de entregar la mitad de los bienes y quedarnos con la otra mitad. Pero la duda que teníamos era si el número de bienes mencionado por la Fiscalía correspondía a la realidad, porque nosotros nunca conocimos el inventario hecho por ellos “.
Con la decisión de negociar, pero con las dudas que les asaltaban sobre el número de propiedades que tenía la lista de la Fiscalía, María Victoria y sus hijos se reunieron de nuevo con su abogado. En esa reunión las cosas cambiaron. El jurista les explicó que la negociación no era buena por cuanto en Colombia no existían leyes que le permitieran al Estado el decomiso de bienes a familiares de personas muertas que tuvieran problemas con la ley y que tarde o temprano la totalidad de esos inmuebles quedarían en su poder. Además, les dijo que tenía serias dudas sobre el número de inmuebles que había inventariado la Fiscalía.
Así, el 4 de febrero el abogado de los Escobar se reunió de nuevo con De Greiff y le manifestó que la propuesta no había sido aceptada por sus representados. En la conversación, el jurista dijo que la negociación era inaceptable por cuanto había sido interpretada como una indemnización de guerra.
Los argumentos de la familia quedaron plasmados en dos documentos a los cuales SEMANA tuvo acceso. En ellos el abogado de los Escobar rechazó la propuesta de la Fiscalía. En ese documento el apoderado señaló como primera razón que “Pablo Escobar tenía pocos bienes a su nombre y se ignoraba cuáles bienes estaban en cabeza de mandatarios” (el eufemismo para designar a los testaferros). ” Y en el evento de que el mandatario fuese conocido, habría que establecer su voluntad para colaborar”.
La segunda razón expuesta por el abogado se refería a que “los bienes decomisados en cabeza de los menores Escobar Henao y su sociedad son más y más valiosos que aquellos que no están decomisados”.
Y El tercer argumento afirmaba que “existian probablemente bienes de Escobar decomisados en cabeza de terceros, que no necesariamente fueran testaferros y que estuvieran dispuestos a entregar dichos bienes”.
Antes de abandonar la reunión, el abogado le expresó al Fiscal General de la Nación que “los herederos no son sujetos de la acción penal y por ende los bienes deberían serles devueltos sin trabas ni condiciones “.
Hoy, la familia Escobar está dedicada a pelear jurídicamente por la devolución de las 29 propiedades que están en manos del Consejo de Estupefacientes (entre ellas los edificios Ovni, Mónaco y Dallas y las haciendas Nápoles y La Manuela) y a localizar los bienes que el difunto dejó en manos de testaferros. Por lo pronto, fuentes de la Fiscalía aseguraron que los Escobar tienen pleno control sobre el patrimonio incluido en una veintena de sociedades.
De esa forma se frustró el primer intento de la Fiscalía de negociar la herencia de Pablo Escobar con sus familiares, en una estrategia encaminada a que el Estado se beneficiara de un porcentaje de esa fortuna. Fuentes cercanas a la familia manifestaron a SEMANA que la negociación se frustró principalmente porque nunca creyeron en la cifra de 300 bienes inmuebles en cabeza de Pablo Escobar.

DECLARACION DE RENTA
Hasta ahora lo único seguro que tienen las autoridades sobre el patrimonio del jefe del cartel de Medellin son dos cosas: primero, un certificado de impuesto predial, expedido en 1988. en el que Escobar pagó más de un millón de pesos por 106 predios registrados en la Oficina de Catastro de Medellín, y segundo, las declaraciones de renta presentadas entre 1986 y 1988 a nombre de Manuela Escobar Henao (ver facsímiles).
En 1986, cuando solo tenía un año de edad, la hija menor de Escobar, de acuerdo con la declaración de renta, tuvo un patrimonio líquido de 206 millones de pesos, invertidos así: 100 millones en Certificados de Depósito a Término (CDT), cédulas hipotecarias, bonos, títulos valores y cuentas por cobrar. Los otros 160 millones estaban representados en dinero en efectivo y depósitos en cuentas de ahorros y bancos, mientras que el rubro de deudas y patrimonio exento estaba en cero. Ese año Manuela Escobar Henao presentó su declaración de renta ante Impuestos Nacionales en Medellín y justificó sus ingresos como rentista de capital. Además, la hija menor de Pablo Escobar se acogió a la amnistía patrimonial decretada en ese entonces por el ministro de Hacienda, César Gaviria, y logró que el Estado la eximiera del pago de impuesto a la renta.
En 1987, la declaración presentada a nombre de la niña justificó un patrimonio líquido de 217 millones 357.000 pesos, representados en 50 millones en efectivo y cuentas de ahorro, 166 millones en bienes raíces y vehículos y 1.500.000 pesos en CDT y bonos, sin que hubiera pasivos de ninguna clase. Los impuestos que pagó al fisco ascendieron a 11 millones 61.000 pesos en ese año.
En 1988, la nueva declaración de Manuela registró un patrimonio líquido de 423,332.000 pesos, que virtualmente duplicó al del año inmediatamente anterior. Se discriminaba en 364 millones en bienes raíces y vehículos,21 millones en efectivo, 24 millones en acciones y 13 millones en bonos y títulos valores. Como impuestos, el pago ascendió a ocho millones 234.000 pesos.
Ese año de 1988 es el último en que aparecen Escobar y su hija como contribuyentes. A partir de entonces, según la Policía, Escobar se dedicó a esconder su fortuna, que había sido estimada por la revista estadounidense Forbes en cerca de 3.500 millones de dólares, lo que ponía a Escobar como uno de los hombres más ricos del mundo.
Ese estimativo es cuestionable, pero da una idea de las dimensiones del fenómeno. Por eso no es raro que, para camuflar sus bienes, Escobar hubiera creado unas 20 sociedades que empezaron a manejar una parte de sus bienes. El resto se lo entregó a numerosos testaferros, todos cercanos a su familia.
Una de esas personas, que aparecen legalmente como mandatarios, es la señora Noemí del Socorro Arcila Torres, quien figura como compradora de más de 20 propiedades de Escobar, representadas en apartamentos, edificios y fincas. Varios de esos bienes han sido decomisados por la Fiscalía, pero devueltos de nuevo porque los investigadores no han encontrado pruebas que los vinculen con dineros del narcotráfico. Precisamente el jueves pasado, la Fiscalía Regional de Medellín le devolvió a la señora Arcila la posesión de la finca Peña Rubia, situada en las afueras de la capital antioqueña.

PELEA FAMILIAR
Hasta el día de la muerte de Escobar, él y su hermano Roberto (conocido como “Osito”) fueron muy unidos. Cuando el jefe del cartel de Medellín se entregó a las autoridades en junio de 1991 y fue recluido en la cárcel de La Catedral, una de las principales exigencias que hizo fue que su hermano fuera recluido en la misma prisión, con el fin de evitar un atentado contra su vida.
En La Catedral, ‘Osito’ tenía un apartaestudio similar al de su hermano. Era respetado por los lugartenientes de la organización y sus órdenes eran ejecutadas sin discusión alguna. La relación de familia era tan estrecha que los hijos de los dos hermanos -Juan Pablo y Nicolás- permanecían siempre juntos.
Después de la fuga de La Catedral y tras la reentrega de Roberto Escobar con varios de los jefes militares del cartel de Medellín, el ‘Osito’ asumió el liderazgo de la cárcel de Itaguí, donde fueron recluidos. Ese mando se mantuvo después de la muerte de su hermano Pablo, y a pesar de que Roberto hoy se encuentra ciego y parcialmente sordo a raíz del atentado con una carta bomba que recibió en su celda, él sigue siendo el líder del grupo.
Roberto fue también el apoyo de María Victoria, Juan Pablo y Manuela, tras la muerte del jefe de la familia. Fuentes próximas a ellos a la familia señalaron a SEMANA que el ‘Osito’ se convirtió en el consejero y consultor de los negocios de sus parientes.
Pero la multimillonaria herencia se interpondría entre ellos. Por su causa, las cosas empezaron a cambiar desde hace cerca de dos meses y hoy, las relaciones familiares se deterioraron hasta el punto de que prácticamente están rotas. Fuentes de la familia Escobar, de la Fiscalía y del Ministerio de Justicia, confirmaron a SEMANA que la pelea tiene su origen en la disputa por la propiedad de la hacienda Nápoles. ‘Osito’ la reclama como suya, mientras María Victoria y sus hijos la defienden como el legado más importante que les dejó Pablo Escobar.
De acuerdo con altos funcionarios de la Fiscalía, hace 20 días Roberto Escobar inició una terminación anticipada del proceso y en la diligencia en la que ofreció la entrega de varios bienes inmuebles al Estado relacionó a Nápoles como suya.
Las mismas fuentes de la Fiscalía revelaron que una vez la familia de Pablo Escobar conoció las pretensiones de su pariente, envió una carta al fiscal general, Alfonso Valdivieso, para informarle del enfrentamiento familiar por razones patrimoniales.
La pelea de Roberto Escobar no solo busca que se le reconozca como propietario de la legendaria hacienda, sino que también aspira a tener participación en varias de las propiedades que dejó su hermano. Las fuentes confirmaron que ‘Osito’ quiere que se le declare como dueño de algunos apartamentos, casas y fincas.
Es sabido que el dinero es capaz de dañar cualquier relación, y que los parientes más entrañables a veces son capaces de todo para sacar el mejor partido de una herencia. Si eso es verdad en términos generales, cuando se trata de una fortuna de las dimensiones de la de Pablo Escobar, cuya inmensidad nadie conoce a ciencia cierta, el resultado parece bastante lógico. Porque si la cifra de los 3.500 millones de dólares que maneja Forbes es verídica, y el inventario de las 300 propiedades a nombre de Escobar que maneja la Fiscalía se confirma, Juan Pablo y Manuela estarían luchando con su tío por figurar entre los herederos más ricos del mundo. –