«Operación Pablo Escobar», la cacería del «bandido más grande que ha tenido Colombia»

El periodista Germán Castro Caycedo revela en un libro cómo el jefe del cártel de Medellín utilizaba a mujeres vírgenes para seducir a policías
ALEJANDRA DE VENGOECHEA / CORRESPONSAL EN BOGOTÁ Día 04/07/2012 –

La televisión colombiana estrena una serie sobre la vida del narcoterrorista Pablo Escobar
El periodista y escritor Germán Castro Caycedo (1940) es referencia de periodismo serio en Colombia. Por eso, cuando esta semana salió publicado «Operación Pablo Escobar», un libro que relata la historia de la cacería que acabó con el capo Pablo Escobar, el hombre más temido y más buscado del país, leerlo, saberlo, recordarlo, fue necesario.

Este libro tiene una virtud: Castro Caycedo fue quizás la persona que más entrevistó al capo. Y en el año 2000 conoció al coronel Hugo Aguilar, el segundo al mando del Bloque de Búsqueda que el Gobierno formó para darle caza a Escobar.

«A Aguilar le hice una entrevista muy extensa, que tenía guardada, hasta que la editorial se propuso publicarla, y se la entregué», explica Castro Caycedo, un hombre que ha ganado once premios nacionales de periodismo y ocho internacionales, y ha escrito 19 libros de testimonio y una novela, «Candelaria».

«Hablé muchas veces con él»
«Yo siempre quise hacer una entrevista al bandido más grande que ha tenido este país y hablé muchas veces con él, para buscar la metodología de redacción, porque él sabía demasiado. Pero no se pudo terminar, porque en ese momento le pusieron la bomba al edificio Mónaco (Medellín, 13 de enero de 1988), entonces no volví», contó.

Ahora, casi veinte años después de la muerte de Escobar, el autor presenta la verdadera historia de la cacería más feroz que haya tenido lugar en Colombia, una verdadera guerra a muerte. Como explica la editorial: «Sin este testimonio que el autor guardó durante años, nadie podría tener una visión completa de lo que significa la mafia en Colombia».

«Con 2.700 fusiles AK-47 dispararon durante 4 años en Medellín»
«La gente hoy, así haya vivido esa época, no se da cuenta de la intensidad y la magnitud de esa guerra que hubo en Medellín. Yo tampoco me acordaba, pero al transcribir las anotaciones y armar el relato del coronel Aguilar, me impresionó la dimensión de todo lo sucedido. Por ejemplo, el último año y medio antes de que lo dieran de baja, la Policía le confiscó a la gente de Escobar 2.700 fusiles AK-47, que es un súperfusil. Con ellos estuvieron disparando durante cuatro años en las calles, en los parques y en los barrios de Medellín. Eso es una barbaridad y da idea de la dimensión de esa guerra», remata.
En uno de sus capítulos, Castro Caycedo revela un dato inédito. El periodista cuenta cómo Escobar utilizaba mujeres vírgenes para lograr objetivos en su guerra seduciendo policías, jefes de inteligencia, gente que necesitaba ser infiltrada.

«Escobar tenía un grupo de jóvenes a quienes él llamaba “Los Señuelos”», relata Caycedo. «A través de ellos iba tras cuanta muchacha virgen que estuviera entre los 14 y los 17 años. Es muy sencillo adivinar que los jóvenes las conquistaban, se las llevaban y luego las chicas permanecían cuatro o cinco días con él en su primera aventura sexual (…). Los muchachos se las llevaban mediante todo un proceso de convencimiento que terminaba con el ofrecimiento de sumas de dinero que ellas jamás habían imaginado. Desde luego, pertenecían a clases no muy favorecidas».

Le sirvieron mucho. Pero cuando lo delataban y no hacía lo que él pedía, sucedía lo siguiente: «La mañana siguiente apareció muerta una muchacha joven, muy maquillada, liviana de ropas. Otras 24 fueron encontradas la noche siguiente y la otra y la tercera también. Tres noches apareciendo cuerpos de mujeres bellas en diferentes sitios de la ciudad. Ese fue el comienzo, porque la cuenta siguió durante varios días».

Casi cincuenta muertas
Castro Caycedo cuenta que en total murieron «cuarenta y nueve chicas entre los 15 y los 19 años, clase media baja, algunas estudiantes, otras aspirantes a artistas de televisión, a modelos o a candidatas a reinas de belleza, pero todas desempleadas».